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La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas presenta un plan de acción en favor de los derechos y del desarrollo de las mujeres y niñas rurales

Entre los principales temas a tratar destacan la seguridad alimentaria y la nutrición, la tierra, el agua, los alimentos, el trabajo y la vida sin pobreza y libre de violencia

La mayor reunión anual de las Naciones Unidas sobre igualdad de género y derechos de la mujer concluyó hoy en Nueva York con el sólido compromiso de los Estados Miembros de las Naciones Unidas de lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y niñas que viven en zonas rurales. Precedido por una época de activismo sin precedentes y un clamor público para poner fin a la injusticia y a la discriminación por motivos de género en todo el mundo, el 62º periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas(CSW) concluyó con un acuerdo firme que alerta de la obligación de empoderar y apoyar de forma urgente a las personas que más lo necesitan y que han estado marginadas durante demasiado tiempo.

En la actualidad, todavía viven en la pobreza 1600 millones de personas y cerca del 80 % de las que viven en condiciones de extrema pobreza residen en zonas rurales. Muchas de ellas son mujeres rurales. Siguen estando en situación de desventaja económica y social debido, en parte, a que tienen menor acceso a oportunidades y recursos económicos, una educación de calidad, servicios de salud, tierras, insumos y recursos agrícolas, infraestructuras y tecnologías, así como a servicios de justicia y de protección social.

Los resultados de este encuentro de dos semanas, que se recogen en las denominadas Conclusiones Convenidas aprobadas por los Estados Miembros, incluyen medidas concretas para alejar a las mujeres y niñas rurales de la pobreza y garantizar la salvaguarda de sus derechos, su bienestar y su resiliencia. Esto implica garantizar que tengan una calidad de vida adecuada que les permita acceder en igualdad de condiciones a la tierra y a los bienes productivos, poner fin a la pobreza, mejorar su situación en cuanto a seguridad alimentaria y nutrición, empleo decente, infraestructuras y tecnologías, educación, salud —incluida la sexual y reproductiva, así como sus derechos en esta materia— y acabar con cualquier forma de violencia y práctica nociva. En sus conclusiones, los Estados Miembros reconocen la importancia del papel de las mujeres en la lucha contra el hambre y la inseguridad alimentaria. Esta firme resolución traza una hoja de ruta que define los pasos a seguir por los diversos gobiernos, la sociedad civil y los grupos de mujeres para promover la materialización de los derechos de las mujeres rurales y atender sus necesidades.

La Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, y Secretaria de la CSW, Phumzile Mlambo-Ngcuka, declaró: “El acuerdo alcanzado por la Comisión acerca de las medidas encaminadas a lograr la igualdad sustantiva de las mujeres y niñas de las zonas rurales constituye un avance decisivo. En estas dos semanas de diálogo con la Comisión, las propias mujeres y niñas han dejado claro lo que quieren: desde su derecho a poseer tierras hasta su necesidad de disponer de infraestructuras o el derecho a decidir sobre sus cuerpos y vidas. Las medidas pertinentes para llevar adelante los cambios que necesitan requerirá de un trabajo constante por parte de todos los socios, desde los gobiernos hasta la sociedad civil. Las propias mujeres rurales deben contar con el derecho a dar a conocer sus opiniones en todas las consultas, y a que se les escuche; asimismo, debe incluirse a las delegaciones de jóvenes en todos los niveles. Estos acuerdos, que se fraguan en las salas de reunión de Nueva York, deben influir en la vida de las mujeres y niñas, a quien debemos servir.”

La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer es el foro más importante para que los Estados Miembros de las Naciones Unidas, las organizaciones de la sociedad civil y otros agentes internacionales lleguen a un consenso y se comprometan a adoptar medidas políticas sobre esta cuestión. Más de 4300 representantes de más de 600 organizaciones de la sociedad civil y 170 Estados Miembros asistieron a la Comisión de este año. La participación ha aumentado de forma progresiva respecto al año anterior, señal de que las voces de las mujeres que se están alzando en todo el mundo siguen más fuertes y más unidas y de que la sociedad civil tiene la capacidad necesaria para aprovechar las Conclusiones Convenidas en su tarea de exigir responsabilidades a los gobiernos.

Los Estados Miembros se mostraron muy preocupados por las crecientes dificultades que están agravando la situación de desventaja y desigualdad que experimentan las mujeres y niñas rurales, entre ellas, las emergencias humanitarias, los conflictos armados o los efectos adversos del cambio climático. En su acuerdo final, la Comisión recalcó que las mujeres y las niñas rurales son esenciales para el desarrollo sostenible y que es preciso dar prioridad al cumplimiento de sus derechos y a su empoderamiento. En las Conclusiones Convenidas figuran una serie de medidas y recomendaciones concretas.

Por ejemplo:

  • Aprobar reformas para eliminar las leyes y normas discriminatorias con el fin de que las mujeres puedan acceder en igualdad de condiciones que los hombres a los recursos económicos y productivos, incluidos la tierra y los recursos naturales, la propiedad y los derechos de sucesión.
  • Apresurarse en afianzar los entornos educativos en todos los niveles, lo que incluye acabar con las brechas de género en la enseñanza secundaria y superior en las zonas rurales.
  • Proporcionar servicios sociales de calidad, así como servicios de cuidados, a fin de disminuir la proporción desigual de cuidados no remunerados y de trabajo doméstico que realizan las mujeres y niñas en las zonas rurales.
  • Garantizar que las mujeres rurales tengan acceso a empleos decentes con igual remuneración por un trabajo de igual valor, y que participen en pie de igualdad en todas las decisiones, tanto en sus hogares como en los foros comunitarios.
  • Mejorar el acceso a infraestructuras y tecnologías esenciales, que por lo general benefician a las mujeres rurales en última instancia, brindando un acceso al agua potable, a cocinas no contaminantes, así como a instalaciones de saneamiento y dispositivos de conectividad, entre otros.
  • Aumentar las inversiones a fin de garantizar su seguridad alimentaria y su nutrición y aumentar la inclusión financiera y el acceso de las agricultoras a servicios financieros.
  • Prestar servicios sanitarios de carácter universal y atender las necesidades de las mujeres y niñas rurales a fin de que puedan gozar de una salud sexual y reproductiva y controlarla.
  • Acelerar la labor de lucha contra todas las formas de violencia contra las mujeres, incluidas las prácticas nocivas como el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina.

Las Conclusiones Convenidas están disponibles aquí.

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