Alimentación — Sistema de las Naciones Unidas En Chile
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Estudio revela debilidades en el sistema de alimentación laboral de los trabajadores chilenos

5 de abril, 2013, Categorizado como Destacados Nacionales, Destacamos, Noticias

La investigación que elaboró la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), y que fue patrocinada por Sodexo y Edenred, transformó a Chile en el primer país piloto a nivel mundial en el que se analizó la relación actual que hay entre la alimentación y el mundo del trabajo. El informe evidencia que casi un 40% de los trabajadores chilenos no recibe ningún beneficio para alimentarse.

Santiago de Chile, 05 de abril de 2013.- Con el objetivo de contribuir a fomentar estilos de vida saludables, mejorar la nutrición y reducir la incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas con la alimentación de los trabajadores de nuestro país, la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), en colaboración con Sodexo y Edenred, dieron a conocer el primer estudio sobre la situación alimentaria y nutricional en el trabajo en Chile.

Estudio revela debilidades en el sistema de alimentación laboral de los trabajadores chilenos

El documento analizó las prácticas de alimentación laboral en nuestro país, a través de una revisión integral que incluyó investigaciones nacionales e internacionales sobre la materia, y el marco legal e institucional que rige actualmente en Chile. Contempló entrevistas a actores claves (representantes de instituciones de Gobierno, de empleadores, de trabajadores, y académicos); y una encuesta estructurada que se aplicó a 995 trabajadores de distintas regiones del país y de diferentes sectores productivos.

Según los resultados arrojados por la investigación, existen severas debilidades en el sistema de alimentación laboral de los trabajadores chilenos. El informe evidencia que el 39% de los trabajadores no recibe ningún beneficio para alimentarse. Asimismo, un 22% no dispone de un lugar para comer, no siempre la limpieza de este lugar es adecuada, el tiempo para almorzar es insuficiente o la calidad de la alimentación no es óptima.

A este escenario, se suman importantes problemas en los hábitos de alimentación. Cerca del 20% de la muestra afirmó no desayunar de forma habitual, un tercio no almuerza en forma regular, principalmente por falta de tiempo y limitaciones económicas, y un 36% aseguró que almuerza en forma rápida.

Además, hay al menos un 38,8 % de los entrevistados que manifiesta abiertamente que la calidad del almuerzo no es considerada adecuada, ya que éste no incluye verduras y frutas de forma cotidiana, y el 12,8% de las empresas reconocen que no ofrecen una alimentación saludable a sus trabajadores por razones de costo.

El estudio muestra también que existen diferencias importantes en el tipo de alimentación según estratos socioeconómicos. A mayor ingreso, mejor es el tipo y la forma de alimentación, generalmente a través de casinos o con voucher de almuerzo. A menor ingreso, la situación de los trabajadores es más precaria, su alimentación más simple y menos nutritiva o incluso no se alimentan.

Este panorama, agrega la investigación, ha repercutido negativamente en la salud de los trabajadores. El 17% de los menores de 30 años ya presenta alguna patología crónica asociada a la alimentación, proporción que se duplica en los mayores de 40 años.

El documento reveló además que del porcentaje que sí recibe algún tipo de beneficio para alimentación, éste les es entregado a través del casino de la propia empresa (30%), en dinero integrado a su remuneración (22%) o a través de un vale restorán (9%).

Según Carmen Bueno, Especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo de la Oficina de la OIT para el Cono Sur de América Latina, una alimentación saludable en los lugares de trabajo debe considerarse un elemento más de las políticas de seguridad y salud en el trabajo. “Los programas que proporcionan un acceso a una alimentación saludable pueden contribuir a prevenir enfermedades crónicas, como obesidad, diabetes y cardiovasculares. Además, las inversiones empresariales en alimentación se recuperan por una reducción de los días de enfermedad, de los accidentes laborales y por un aumento de la productividad. No puede olvidarse la conexión existente entre la falta de alimentación y la aparición de fatiga y somnolencia, con las consiguientes consecuencias negativas sobre la seguridad de los trabajadores”, señaló.

Por su parte, Thierry Guihard, Director General de Sodexo Soluciones de Motivación, “un trabajador pasa un tercio del día en su jornada laboral, y para desempeñarse de manera óptima a todas sus exigencias laborales, necesita una nutrición que permita tener una buena condición física y mental. Este estudio reveló que el gran desafío de los empleadores está en fomentar la salud y seguridad laboral de su personal. Mientras menos problemas tenga una persona en su trabajo, su calidad de vida, satisfacción y rendimiento en el trabajo, mejorarán notablemente”.

Philippe Blecon, Director General Edenred Chile S.A., señaló que: “Hay muchos países en el mundo que han avanzado más en este aspecto que Chile. Brasil, Venezuela, México, Perú, entre otros, cuentan con claras políticas que resguardan el “derecho a la alimentación en el trabajo”, mejorando la productividad y el bienestar de los trabajadores y los resultados de las empresas. Este estudio es sin duda un excelente puntapié inicial para introducir este tema en la agenda país”.

Recomendaciones a los actores involucrados

Para mejorar las prácticas de alimentación laboral en Chile, el estudio propone la necesidad de que los empleadores consideren la alimentación como parte de sus políticas de promoción de la seguridad y salud de los trabajadores, incorporando campañas de educación asociadas a esta materia, para extenderla a todos los niveles jerárquicos de la organización, incluidos los trabajadores y sus respectivas familias.

Para ello, se invita al sector privado a que facilite lugares y opciones de comidas saludables a sus trabajadores, se aumenten los tiempos de descanso para la colación, y se destine un mayor gasto para ofrecer mejores condiciones sanitarias e inocuidad en la entrega de alimentos.

Además, el documento propone que entre los trabajadores, la cultura del autocuidado y la prevención de riesgos asociados a la alimentación, sea un elemento de aprendizaje en las tareas de trabajo y de negociación de las condiciones laborales.

A nivel de gobierno, se sugiere que tanto las intervenciones que promueven una alimentación más saludable como la vigilancia del cumplimiento de la normativa laboral, adquieran una coherencia en el desarrollo de políticas públicas asociadas a la alimentación de calidad en el lugar de trabajo.

Y por último, se plantea la necesidad que desde el ámbito académico, se realicen investigaciones que sean capaces de proporcionar información que sustente intervenciones concretas y que se analice la magnitud del problema, identificando los costos en salud y las consecuencias en la productividad en las empresas.

Alimentación, Desnutrición y Lucha contra el Hambre

18 de enero, 2012, Categorizado como Temas

El número de personas que sufren hambre en el mundo sigue siendo inaceptablemente elevado, no obstante el adelanto reciente que redujo la cifra por debajo de los mil millones. La FAO estima que el número de personas que sufren de hambre crónica en 2010 será de 925 millones. Es por esto que la FAO lucha contra la pobreza y para reducir el hambre a través de la mejora de la productividad agrícola y los ingresos, así como el fomento de mejores prácticas nutricionales en todos los niveles y de programas que incrementen el acceso directo e inmediato de los más necesitados a los alimentos.

Además la FAO promueve una mayor inversión en el desarrollo agrícola y rural y ayuda a los gobiernos a establecer Programas Nacionales para la Seguridad Alimentaria destinados a los pequeños agricultores. En la respuesta ante las emergencias y las actividades de rehabilitación, son decisivos los conocimientos técnicos de la FAO en materia de agricultura, ganadería, pesca y bosques. La FAO interviene con rapidez para restablecer la producción agrícola, fortalecer las estrategias de supervivencia de los afectados y permitir a la población reducir su dependencia de la ayuda alimentaria. La FAO también desempeña una función vital de prevención, preparación y alerta temprana.

El problema del hambre, principal preocupación de FAO, es tan importante para la ONU que conforma parte del primero de los objetivos de desarrollo del milenio.

La visión de la FAO consiste en un mundo libre del hambre y de la malnutrición en el que la alimentación y la agricultura contribuyan a mejorar los niveles de vida de todos sus habitantes, especialmente los más pobres, de forma sostenible desde el punto de vista económico, social y ambiental. La Organización es un centro mundial de información y conocimiento sobre la alimentación y la agricultura, así como un foro para el diálogo sobre las políticas, la elaboración de acuerdos entre las naciones, la promoción y la movilización de recursos.

La FAO y Chile colaboran estrechamente desde hace más de 30 años.

En febrero de 1978, se firmó el acuerdo con el Gobierno para establecer la Representación de la FAO en el país. Ya desde 1952 Chile albergaba la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

La presencia continua de la FAO en Chile obedece al importante papel de la agricultura en la sociedad y economía chilena, a sus progresos productivos y a su lugar en el mercado internacional. El país ha acordado estimular el desarrollo rural, el apoyo técnico y financiero a la agricultura familiar, así como la innovación de todo el sector, lo que ha permitido enriquecer la cooperación de la FAO con Chile y obtener valiosas lecciones que son referentes para otros países de la Región.

Chile tiene como prioridad fundamental establecerse como una Potencia Agroalimentaria y Forestal para el año 2010, y la FAO está comprometida a ser un aliado clave en el camino hacia dicha meta que incluye una particular atención a los y las productoras de menores recursos.

Por un convenio suscrito entre la FAO y el Gobierno de Chile, este país hospeda desde 1955 la Oficina Regional para América Latina y el Caribe (FAO RLC).

Actualmente, 33 estados de América Latina y el Caribe participan y se benefician de las actividades de la FAO. Con el objetivo de hacer más directa y fluida la relación con los gobiernos, se han establecido representaciones nacionales en la mayoría de los países de la región, además de oficinas subregionales para América del Sur, El Caribe y América Central.