Trabajo Decente
El trabajo decente resume las aspiraciones de la gente durante su vida laboral. Significa contar con oportunidades de un trabajo que sea productivo y que produzca un ingreso digno, seguridad en el lugar de trabajo y protección social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo personal e integración a la sociedad, libertad para que la gente exprese sus opiniones, organización y participación en las decisiones que afectan sus vidas, e igualdad de oportunidad y trato para todas las mujeres y hombres.
El reconocimiento de que el empleo y el trabajo decente son el principal camino para escapar de la pobreza llevó a la inclusión en 2005 de una nueva Meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs): “lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, incluidos las mujeres y los jóvenes”. Dentro del sistema de las Naciones Unidas, la OIT cumple con una función rectora en la preparación de informes sobre las tendencias relativas al logro de esta meta.

En Chile este no es un tema nuevo. La OIT a través de diversas acciones de cooperación y asistencia técnica ha venido instalando e impulsando este concepto en la escena nacional.
Es así como el 6 de noviembre de 2008 el Gobierno de Chile a través del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), y la Oficina de la OIT en Santiago, acuerdan llevar adelante un Programa Nacional de Trabajo Decente.
El propósito de este Programa es desarrollar en el país un conjunto de políticas y acciones en el ámbito sociolaboral, en el marco de las competencias y mandatos de cada uno de los firmantes. Es una iniciativa tripartita, que marca la voluntad de los actores sociales y el Gobierno de priorizar el método del diálogo social para lograr resultados en materias de interés nacional.
La Agenda que contempla este Programa Nacional incluye cinco grandes prioridades: erradicación del trabajo infantil; transversalización del tema de género en las políticas de empleo y de conciliación de trabajo y familia y en cuanto a equidad de remuneraciones; promoción del empleo juvenil; diseño de una política nacional de seguridad y salud en el trabajo e implementar un programa tripartito destinado a la educación, difusión y capacitación en materias propias de la Reforma Previsional.
En cada una de estas áreas, la OIT ha prestado asesoría y asistencia técnica, las que han contribuido a un avance en la consecución de estos objetivos.
Entre estas acciones, destacan las llevadas a cabo en el ámbito de la seguridad y salud en el trabajo y la línea de asesorías prestadas previo y posterior a la ratificación del C.187, en especial en el proceso de adecuación normativa que esta conlleva; la asistencia dada en el área de igualdad de género, que recientemente se materializó en un proyecto de ley que reduce la jornada laboral de las trabajadoras domésticas; la serie de capacitaciones realizadas a las OMIL y en materia de empleo, el apoyo técnico brindado al Observatorio Laboral del Ministerio del Trabajo, por mencionar algunos.
Además, en el último periodo, destaca el reciente Memorando de Entendimiento firmado entre el Gobierno Regional del Maule y la OIT, que establece el desarrollo de un programa, en que el tema del empleo será uno de los principales pilares. Ya en 2010 se realizó una experiencia piloto en los municipios de Longaví, Parral y Retiro, donde – tras el terremoto – comenzó un trabajo de cooperación técnica para instalar un plan de desarrollo comunal que funciona hasta la actualidad.






















